Escribo y pienso en la única persona que me va a leer. Es una fan que me escribe un año después de mi primer escrito en este blog a mi correo electrónico solicitándome que siga haciéndolo. Me río. Tengo una fan, bueno, en realidad la conozco, es amiga mia.
Me animo a escribir, porque aunque sea una amistad, tengo una seguidora.
No es fácil esto de escribir, sobre todo cuando lo que se te “da bien” es hablar. El premio a hablar y a preguntar por todo, lo tengo yo. Escribiré, encadenando pensamientos. No se preocupen (bueno, te lo digo a ti que eres la única que me lees), ahora les explico cómo lo hago.
Me tumbo en el sofá, miró al techo. ¡joder qué techo más bajo tengo!, no, esa idea del techo no me agrada. ¡Qué difícil es escribir!. Me gustaría ser escritor. Con este pensamiento si esbozo una sonrisa. Tengo el texto y se llamará
QUIERO SER….
Desde mi más tierna infancia, siempre me ha gustado decir tierna infancia, es un recurso estilístico muy bonito para alguien que quiere ser escritor. Uy, me pierdo, continuo, desde mi más tierna infancia cada vez que me gustaba algo, ya me entrara por el sentido que fuera; vista, oído, olfato, gusto, tacto e intuición, quería ser o hacer eso. Me explico, aunque no se si resulta muy bueno reexplicar todo lo que explico. ¡qué difícil es ser escritor :)!
Veía a mis hermanas lo listas que eran y yo quería ser tan listo y tener las cosas tan claras como ellas. Resulta que no lo he conseguido del todo pues al conocer a otra persona totalmente diferente y con gran capacidad, me sale de mis adentros desear ser así. ¿Se hacen una idea de la gente interesante que existe y de las veces que he cambiado de opinión?
Los héroes de comics han resultado ser un quebradero de cabeza. He sido fan de los comics de Batman y después de mucho recapacitar tenía claro algunos temas que yo, como Batman, querría cambiar y mejorar. Tenía pensada mi Batcueva debajo del baño de mi casa. Era un Batcueva estupenda a pesar de ser consciente que no es lo mismo la ciudad de Gotham y el malvado Joker, que Guadalajara y mi archienemigo el “Gelo”, niño que siempre se metía conmigo por no ir al mismo colegio que mis “colegas” del barrio. En la actualidad sigo enganchado a los superpoderes. Soy fan de una serie americana llamada “héroes” y puedo prometer con la mano en el corazón, que en muchos momentos de aburrimiento mirando los techos bajos de mi casa, estiro la mano hacia un objeto e intento moverlo con la mente. Sigo convencido, a mis 30 años que tengo algún poder extraordinario. No lo he descubierto todavía pero tiempo al tiempo.
Y en mí complicada adolescencia. Desconozco si fue complicada pero este adjetivo parece estar adherido a este término siempre que se recurre a él. Además, le proporciona un componente dramático y de superación a mi vida, sensible a este tipo de literatura. Como decía, con 16 años tienes que saber a ¡¡¡¡¡ qué te vas a dedicar en la vida!!! (solicito al lector que acompañe a esta frase que va entre admiraciones una música de suspense y tensión). Siempre quise saber con la claridad que poseían mis compañeros de clase, qué estudiar y en qué trabajar, pero el defecto que les cuento me lo impedía.
Una fórmula muy generalizada de los Institutos de Guadalajara para orientarte hacía los estudios era invitar a un antiguo alumno que nos narraba en qué consistía su carrera universitaria. ¿Imaginan mi problema? Exacto. Todo el que venía me convencía. Debo reconocer que he sido de “convencimiento” fácil toda mi vida pero es que era todo tan interesante; Ingeniería de telecomunicaciones, Periodismo, Filología árabe, Arte dramático, Historia, Física, Medio ambiente. Estaba seguro que yo sería idóneo en todas esas profesiones pero de repente la cruda realidad me golpea la cara; me cuesta dividir entre dos y nunca he resuelto un problema matemático como los de “un tren sale de Barcelona y otro…”. Tendría que irme por letras. Hay tantas letras, tan poco tiempo y tan pocas notas altas…
Opté por ser como mis hermanas; listo y práctico. Elegí ser Educador Social, no sin antes tripitir C.O.U, plantearme muy seriamente ser jugador de Mus profesional y no descartar totalmente que la albañilería puede ser un trabajo tan digno como otro cualquiera.
En la actualidad, no sólo, sigo intentando mover objetos con la mente sino imaginar, mirando al techo bajo de mi casa - que parece moverse unos milímetros cada día y ya no sé si es bajo o móvil - lo buen profesor de magisterio que hubiera sido, la cantidad de pacientes que hubiera salvado cómo médico, las soluciones prácticas que ofrecerían mis inventos a la humanidad, la paz que provocaría como Dalai Lama etc.
No hablaré de la cantidad de veces que me he visto levantando medallas olímpicas, siendo jugador de la NBA, entrenador de un equipo de fútbol o el mayor maestro de artes marciales de la historia de las artes marciales del universo. No hablaré porque podría estar hablando mucho tiempo y lo que tengo que hacer es escribir pero me resulta tan complicado y tan difícil ser escritor…
Si algo me reconforta es que nunca he querido ser como esas personas, he querido tener sus capacidades en mi pequeño cuerpo.
Uno tiene sus trucos para hacer o ser todo lo que uno desea, tirado en el sofá y mirando el techo…, o ¿es el suelo? Cuando uno está mucho tiempo tumbado se da cuenta que el techo y el suelo son la misma cosa; dos planos paralelos entre sí. Si me diera la vuelta el suelo sería mi techo y el techo mi suelo. Perdón continuo, uno de mis trucos es contar cuentos o historias. Ya dije que se me da bien hablar y me aprovecho de ello. Contar historias te permite narrar como si fuera lo más real posible todo lo que en realidad no haces en tu vida normal. Aunque lo de la vida real y lo de la vida imaginaria es como mi techo y mi suelo, depende dónde te sitúes una cosa puede ser más real aun siendo imaginaria…ufff ¡qué lío esto de escribir!
Para ir terminando, diré que no creo poder deshacerme de este defecto y que tumbado en mi sofá, surge de mi boca una carcajada cuando miro hacia arriba. Me doy cuenta que sin quererlo me he convertido en pintor y que mi techo es un gran mural que guarda todas las cosas que yo en esta vida quiero hacer o ser…
¡va a ser mejor ser hablador que escritor!